El jabón de ducha sólido definitivo

Que la cosmética sólida está en auge no es ningún secreto, y nosotras llevamos ya mucho tiempo notándolo tanto en vuestras compras como en las consultas que nos hacéis antes de decidiros por un producto u otro.

Y es que como ya os hemos contado alguna vez, apostar por opciones como los champús o los jabones sólidos está lleno de ventajas, tanto para ti como para tu entorno. Bueno para ti, porque te cuidan igual de bien (y a veces mejor) que sus versiones líquidas, se dosifican con más facilidad, evitando que malgastes y ahorrándote un buen dinerito a la larga, y te permiten viajar con ellos incluso en avión. Y bueno para el medio ambiente, porque se ahorra muchísima agua en su producción, su packaging es más sostenible y además, minimizan la huella de carbono al ocupar muy poquito y necesitar mucho menos espacio para su transporte y almacenaje.

Sin embargo, nos hemos encontrado con muchas personas que nos contaban que les costaba dar el paso de usar un jabón sólido para la ducha porque no encontraban ninguno que igualase la sensación de un jabón o gel líquido. Es verdad que muchos jabones sólidos dejan en el aclarado una sensación un poco extraña, como de tirantez, que puede resultar algo incómoda…

Y es que desgraciadamente que un jabón sea sólido garantiza que también sea de calidad… De hecho, hay demasiados en el mercado que, además de no ser lo mejor para tu piel, son más contaminantes de lo que parece. Como en cualquier otro producto cosmético, hay que mirar qué ingredientes y componentes lleva para elegir bien.  

Si te has llevado algún que otro chasco en este sentido y andas en busca del jabón de ducha sólido perfecto, tenemos una buena noticia: hemos encontrado un jabón corporal sólido que, ahora sí, es una auténtica gozada usar.

Se trata de Ginger Oh!, de Savoneko. Una marca que nos encanta porque detrás de ella hay personas que comparten los valores de nuestra tribu, producen jabones 100% biodegradables y respetuosos con el medio ambiente  y además, ponen muchísimo mimo y cuidado en cada cosa que hacen. Con Ginger Oh! han dado en el clavo, porque su combinación de manteca de cacao, aceite de pepita de uva bio y arcilla blanca limpia y purifica la piel al tiempo que la hidrata y le devuelve su elasticidad, logrando de verdad la sensación de estar duchándote con una crema. Y el ‘remate’ es su olor: una fragancia cítrica en la que predominan las notas de jengibre y lemongrass que te va a enamorar desde la primera ducha.

Si todavía no te habías atrevido a dar el salto a la cosmética sólida, Ginger Oh! es una excelente opción para empezar. Palabrita que no te va a decepcionar.

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